Naturaleza y decoración con la Tilandsia meridionalis


Jueves, 12 Marzo, 2015
En alguna ocasión ya hemos hablado de las tilandsias o “claveles de aire”, como son llamados popularmente. Son plantas de la familia de la piña tropical, es decir, las bromelias, y obtienen la mayor parte de la humedad y del alimento directamente del aire. Muchas tienen pequeñas raíces, pero éstas le sirven sobre todo para fijarse al sustrato. Las hojas de la mayoría de las tillandsias están cubiertas de pequeñas escamas que absorben el agua.
 
Hay centenares de especies diferentes, todas en Centroamérica o América del Sur. Son de tamaño y forma muy variable según la especie,  y el color de las flores también difiere mucho: las hay con flores rojas, azules y rosas, y también de color violeta y amarillo. Según las especies, cambia también el hábitat en el que viven. Muchas crecen sobre las ramas de los árboles y otras plantas, tanto en selvas lluviosas como en bosques secos o incluso en zonas áridas, donde se encuentran sobre los cactus. También hay especies que se dan sobre rocas, en el mismo suelo, sobre arena e incluso sobre tendidos eléctricos o telefónicos. Finalmente, existen especies a las que el sustrato les da igual y que por lo tanto se encuentran sobre una gran variedad de ellos.
 
La especie que presentamos hoy, Tillandsia meridionalis, crece de forma natural en centro de América del Sur. La inflorescencia tiene brácteas (hojas transformadas) de color rosa y flores blancas. Es una planta muy decorativa, como la mayoría de los claveles de aire. Para cultivarla, hay que tener en cuenta que necesita un sitio abierto, bien aireado y luminoso con algo de sol. Periódicamente debemos pulverizar la planta con agua de buena calidad, a la que de vez en cuando podemos añadir una pequeña cantidad de fertilizante para orquídeas. 
 
Los centros de jardinería suelen vender claveles de aire sueltos o también fijados sobre ramas, corcho o piedras, a veces en grupos muy decorativos. ¿No se animan a tener alguno?